la vuelta inesperada de Kira Capítulo 3: La nueva perspectiva

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Kira: Desperté de nuevo, y en ese momento, me sentí un poco más consciente de mi nueva realidad. ¿Cómo podía olvidar que ahora era una bebé de casi dos años? Al principio, la idea de perder mi vida anterior y todo lo que conocía me hacía sentir perdida. Pero a medida que mi mente se despejaba, algo en mi interior empezó a cambiar.
Kira: (pensando en voz baja) ¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué sigo obsesionándome con mi edad anterior y mi vida adulta? Si me pongo a pensar, esa vida era un desastre. Responsabilidades por todos lados, la universidad con todo su estrés, y esa constante presión por hacer todo bien. Pero ahora, de alguna manera, se me ha dado una segunda oportunidad. ¡Esto es algo único! Esta es mi oportunidad de disfrutar lo que nunca pude: la verdadera despreocupación.
Kira: Ahora estoy en un cuerpo de bebé. ¡Una segunda infancia! ¡Y vaya que me voy a aprovechar! Claro, no es mi familia original, pero esta gente me está ofreciendo una oportunidad que no puedo dejar pasar. Me sentiré querida, cuidada, y más allá de eso, seré capaz de vivir una vida sin ese peso de responsabilidades que me tenía tan agobiada.
Kira: Mientras me recostaba en mi cunita, me sentí menos abrumada. De alguna manera, mi perspectiva cambió. Empecé a ver las ventajas de estar aquí. Este es un nuevo comienzo. En lugar de lamentarme por lo que perdí, me concentré en aprovechar al máximo lo que me estaba dando esta oportunidad. Después de todo, ¿cuántas personas pueden vivir su niñez dos veces, con la sabiduría de un adulto?
Kira: Sin importar cuán extraña o confusa fuera esta experiencia, decidí que iba a disfrutarla. Aprovecharía cada momento, exploraría el mundo con ojos nuevos, y me sumergiría en los pequeños placeres de la vida: el viento moviendo las hojas de los árboles, el sol calentando el césped, la risa de las personas a mi alrededor.
Kira: El futuro, con todo lo que me espera —el regreso al kínder, la primaria, la secundaria— ya no me preocupaba. Había aceptado que no podía controlar el tiempo, solo vivirlo, disfrutarlo y absorberlo como una esponja. Y cuando llegue el momento de ser adulta nuevamente, lo haré con una nueva perspectiva, más relajada, más agradecida por las pequeñas cosas.
Kira: Justo cuando mi mente estaba llena de todos estos pensamientos, la puerta de la habitación se abrió y, como un rayo de sol, entraron Andreíta y Luz Marina. Se acercaron a mí con sonrisas brillantes, llenas de emoción y ternura.
Andreíta: "Parece que nuestra hermanita se despertó."
Luz Marina: "Es un completo amor, ¿verdad?"
Andreíta: "Sí."
Kira: Viendo a las dos niñas acercarse, me sentí completamente rodeada de una calidez que me reconfortaba. A pesar de que estaba en un cuerpo tan pequeño y vulnerable, su cariño me daba un sentimiento de pertenencia. Mi mente había comenzado a aceptar que, aunque mi vida había cambiado, este nuevo comienzo no estaba tan mal después de todo.
Entonces, apareció ella, la señora que me había dado esta oportunidad, la que ahora era mi mamá. Su presencia llenó la habitación de una calma profunda.
Mamá: "¿Cómo está mi pequeña esta mañana?" —me preguntó con dulzura, levantándome en sus brazos con una sonrisa llena de amor.
Kira: Sonreí ante su afecto, sintiéndome completamente segura en sus brazos. En ese momento, entendí que había encontrado un lugar donde pertenecer.
Luz Marina: "Mamá, ¿puedo cargarla?"
Mamá: "Está bien, hija. Pero con cuidado."
Andreíta: "Y no te pases. ¡Es una bebé, no una muñeca que puedas mover como quieras!"
Kira: Escuché las palabras de Andreíta con una sonrisa interior. A pesar de mi situación tan única, me sentía afortunada de ser parte de una familia tan amorosa. Luz Marina, con su ternura, me levantó con mucho cuidado, asegurándose de no hacerme daño.
Luz Marina: "No te preocupes, Andreíta. Soy muy cuidadosa." —respondió, sonriendo mientras me sostenía.
Mamá: "Es maravilloso verlas tan unidas con su nueva hermanita." —comentó orgullosa mientras observaba cómo mis hermanas me trataban con tanto cariño.
Kira: Me sentí completamente abrumada por el amor que me rodeaba. Aunque mi vida había dado un giro inesperado, me di cuenta de que estaba en el lugar correcto, rodeada de personas que me aceptaban y me querían tal como era. Había encontrado un hogar, aunque no fuera el que había tenido antes.
Con una nueva perspectiva y un corazón lleno de gratitud, supe que estaba lista para vivir cada momento con alegría y valentía. No sabía qué depararía el futuro, pero estaba segura de que, pase lo que pase, siempre tendría a mi nueva familia a mi lado.
Con esa certeza, me sumergí en esta nueva vida, emocionada por todo lo que me esperaba en este viaje lleno de amor, aprendizajes y momentos felices.
Fin del Capítulo 3.

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