Andy: Me llamo Andrés, pero en mi pequeño mundo, todos me conocen como Andy. A tan solo 6 años de edad, me encontraba en las puertas de mi primera gran aventura: mi primer año de primaria. Sin embargo, antes de sumergirnos en las emocionantes vicisitudes de mi viaje, permitan que les comparta algunas particularidades sobre mi vida.
Andy: Desde mi nacimiento, pareciera que he estado escribiendo mi propia historia. Una peculiaridad me distingue: un problema visual que afecta a mi ojo derecho, otorgándome la capacidad de ver únicamente a través de ese ojo. En cambio, mi ojo izquierdo está sumido en la oscuridad, completamente ciego. Pero, gracias a la gracia divina, cuento con un apoyo invaluable que hace mi vida mucho más llevadera. Dos herramientas esenciales que atesoro como tesoros personales.
Andy: La primera de ellas es un bastón de color verde, mi fiel compañero. Este sencillo instrumento se ha convertido en una extensión de mi cuerpo. Con él, surco el mundo, enfrentando la incertidumbre de lo que mis dedos toquen y lo que mis oídos escuchen. El bastón me guía, me alerta de obstáculos, y me brinda la seguridad que necesito para explorar lugares desconocidos. Pueden llamarme exagerado, pero lo considero como un amigo de confianza.
Andy: Sin embargo, eso no es todo. Les presento a mi leal amigo peludo, Rocki. Con un nombre que encaja perfectamente, Rocki es mi perro guía. Siempre está a mi lado, su compañía es tan constante como el latir de mi corazón. Él es mucho más que un amigo; es mi protector, mi sombra, y mi conexión con el mundo que me rodea. Está siempre alerta, listo para enfrentar cualquier peligro que se cruce en nuestro camino.
Andy: Y así, en este capítulo de mi vida, quiero compartir mi historia, que arranca en mis primeros días de escuela. La emoción que me embargaba en ese momento era indescriptible. No sabía qué me deparaba, pero estaba preparado para abrazar todas las aventuras y desafíos que el destino tenía reservados para mí. Mis herramientas, mi bastón y mi querido Rocki, estaban a mi lado, listos para enfrentar lo que fuera necesario.
Andy: Este es el final del primer capítulo de mi historia. Si desean seguir acompañándome en mi emocionante viaje, los invito a seguir leyendo, pues lo mejor está por venir.
Fin del capítulo 1.